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SAN NICOLÁS - SEMANA
NAVIDEÑA
Hacia
fin de año se prepara la fiesta de San Nicolás. Se
acercan los aires navideños y los niños comienzan
a percibir la llegada del Adviento. Los más grandes, los
que ya egresan del Jardín, son los protagonistas de la "pastorela",
el pesebre viviente. Cada día se recrea la historia, y los
niños representan a María, a José, a los ángeles,
a las estrellas, al buey y al burrito, a los pastores y a sus ovejas,
pasando cada uno por todos los roles.
Mientras
tanto los cuentos aluden a la historia de San Nicolás, obispo
del siglo III, hombre virtuoso que vendrá a visitarlos el
6 de diciembre.
Y
finalmente llega el día. Los niños, los padres y las
Tanten se reúnen en el patio, bajo el calor del sol. Se escucha
golpear la puerta y tras abrirla aparece San Nicolás vestido
con su largo traje celeste iluminando a todos en compañía
del terrenal Ruperto.
Se
sienta en su sillón y disfruta de la pastorela. Al finalizar
llamará a todos los niños por su nombre entregándoles
una nuez dorada y una manzana roja, símbolos de la palabra
divina y de nuestra esencia terrenal.
En
la EGB, manteles azules y decenas de estrellas de papeles translúcidos
en las ventanas propician el ambiente de recogimiento y espera propio
de la época de adviento.
El
armado del pesebre, poco a poco, ayuda a generar ese clima de expectación.
En días consecutivos, se colocan las plantas, los animales,
los pastores hasta que, luego de una larga caminata, María
y José llegan al pesebre, donde esperarán al Niño.
Finalmente
llega sin ser visto San Nicolás, cargado con su enorme bolsa
de manzanas y nueces.
Durante
la semana navideña, cada mañana se reúnen alumnos
y maestros para aprender nuevos villancicos y para escuchar algún
cuento. Luego, en las aulas, los niños hacen manualidades
con las que se preparan para recibir al Niño Dios.
Los
jóvenes adolescentes, junto con sus profesores, se preparan
para enseñar, hacer manualidades y artesanías, cantar,
jugar y contar cuentos durante varios días en una escuela
del barrio. Ellos ponen una nota de calidez, contención y
alegría en la vida cotidiana de los pequeños, que
los esperan ansiosos.
Y
así la comunidad despide el año escolar, con esta
vivencia de asombro, veneración y agradecimiento que impregna
el alma infantil y juvenil.
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